La economía de San Blas y el lugar que ocupa la navegación
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El papel estratégico de la navegación en la economía de San Blas
San Blas se describe a menudo como un paraíso. Sin embargo, económica y políticamente, funciona de forma muy diferente a la mayoría de los destinos caribeños.
Estas islas forman parte de Guna Yala, un territorio indígena autónomo donde el turismo, la pesca, el uso de la tierra y la actividad comercial operan bajo la gobernanza Guna.
Para entender San Blas, hay que entender cómo se estructura su economía: qué la sustenta, quién la controla y cómo el turismo, incluida la navegación, encaja dentro de un sistema diseñado no sólo para generar ingresos, sino para proteger la soberanía y asegurar la continuidad de la cultura ancestral.
Sobre qué se basa la economía de Guna Yala
A diferencia de los destinos caribeños de turismo masivo, dominados por complejos turísticos e inversión extranjera, Guna Yala sustenta una economía comunitaria regulada por la gobernanza indígena. Su estructura económica es diversificada, pero cuidadosamente equilibrada, y el turismo ahora desempeña un papel fundamental en ese marco.
Sus principales pilares económicos son:
1. Turismo regulado (principal motor económico)
El turismo es hoy una de las fuentes de ingresos más visibles y dinámicas en Guna Yala, aunque opera enteramente bajo la autoridad indígena.
Los visitantes contribuyen a través de:
Tarifas de entrada a la comarca
Tarifas de acceso a la isla
Tarifas de visitas comunitarias
Alojamientos y servicios de navegación autorizados localmente
No se trata de turismo de libre mercado. Se trata de un acceso estructurado dentro de un territorio autónomo.
Los ingresos fluyen directamente a las comunidades, en lugar de a inversores externos. El turismo está permitido, pero regulado, lo que garantiza que el beneficio económico no prevalezca sobre la gobernanza ni la cultura.
En este marco, la navegación ha surgido como un componente clave de la economía visitante, aunque de una manera claramente diferente de los centros de charters de alta densidad como las Islas Vírgenes Británicas, donde grandes operadores multinacionales dominan la industria.

En Guna Yala, el sector náutico se compone principalmente de pequeños operadores independientes que deben obtener autorización para navegar dentro de la comarca. El Congreso General Guna regula la actividad marítima y exige que las embarcaciones y las empresas de fletamento cumplan con las normas de licencia establecidas localmente. Estos requisitos no son meramente administrativos. Su objetivo es preservar la integridad ecológica del archipiélago (arrecifes de coral, zonas de fondeo, prácticas de gestión de residuos) y garantizar que la navegación se mantenga en armonía con la gobernanza comunitaria.
Se espera que los operadores de chárter cumplan con condiciones operativas específicas para mantener el acceso. Esta estructura regulatoria protege el frágil entorno marino a la vez que refuerza las normas de seguridad para los visitantes que visitan San Blas por mar.
Por lo tanto, navegar aquí no es un producto turístico desregulado. Funciona dentro de un sistema económico y territorial controlado por los indígenas, diseñado para equilibrar la generación de ingresos, la gestión ambiental y la continuidad cultural.
2. Pesca y recursos marinos
La langosta, el cangrejo, el pulpo, a veces el caracol y los peces de arrecife siguen siendo esenciales para los ingresos del hogar.
Los derechos de pesca están vinculados a la soberanía territorial. La extracción la realizan miembros de la comunidad —tradicionalmente hombres— en aguas controladas por los gunas.
Los recursos marinos no son productos industriales. Son una combinación de sustento, expresión territorial y patrimonio. Incluso con el crecimiento del turismo, el mar sigue siendo fundamental.

3. Cosecha de coco y abastecimiento agrícola local
El coco ha sido desde hace mucho tiempo un recurso económico fundamental en Guna Yala, y se ha comercializado históricamente en toda la región. Durante generaciones, la recolección de coco ha representado tanto la subsistencia como el intercambio comercial, formando parte de la cultura del comercio marítimo del archipiélago.
Además de los cocos, las comunidades guna también desempeñan un papel clave como proveedoras de productos frescos en la región. Las frutas y verduras se cultivan y distribuyen localmente, abasteciendo tanto a las comunidades isleñas como a las embarcaciones que operan bajo los marcos turísticos autorizados.
Para los chárteres que navegan por la comarca, esta producción agrícola local se convierte en un eslabón esencial de la cadena económica. Los víveres frescos, desde cocos y plátanos hasta frutas y verduras de temporada, suelen obtenerse directamente de los proveedores guna. Esta corta cadena de suministro refuerza el modelo económico comunitario: los visitantes consumen lo que produce el propio territorio.
De esta manera, incluso el aprovisionamiento a bordo refleja la estructura autónoma de la economía de Guna Yala. Los productos frescos no se obtienen a través de la infraestructura turística ni de los sistemas de distribución a gran escala; más bien, las frutas y verduras circulan directamente entre las manos locales, sustentando los ingresos familiares y manteniendo un intercambio comunitario a pequeña escala.
4. La artesanía de la mola y la autoridad económica de las mujeres
Las mujeres Guna sostienen una poderosa economía textil mediante la creación de molas: intrincados paneles cosidos a mano que son a la vez vestimenta diaria y narrativa cultural.
Ventas de mola:
Proporcionar ingresos independientes para las mujeres y sus hogares: la fabricación de mola es una de las principales fuentes de ingresos en efectivo controladas directamente por las mujeres Guna, lo que refuerza su autonomía económica.
Reforzar la estructura social matrilineal: como la sociedad Guna es tradicionalmente matrilineal y matrilocal, la fortaleza económica de las mujeres a través de la producción textil sustenta su papel central dentro de la vida familiar y comunitaria.
Función como vehículo de transmisión cultural: Los diseños de mola no son motivos decorativos; representan historias, cosmología, elementos de la naturaleza, memoria histórica y la vida cotidiana. Las niñas aprenden la técnica de las mujeres mayores, absorbiendo no solo las habilidades de costura, sino también su significado simbólico y valores culturales. De esta manera, cada mola se convierte en prenda y archivo a la vez: un medio vivo a través del cual la identidad guna se transmite de generación en generación.

Una economía diversificada pero soberana
El turismo puede hoy en día aportar visibilidad, pero no sustituye a la pesca, ni a la artesanía, ni al cuidado de las islas.
En cambio, interactúa con ellos. La economía de Guna Yala no se construye a escala. Se basa en la soberanía, donde cada sector, incluido el turismo, opera dentro de una gobernanza indígena diseñada para proteger tanto los medios de vida como la continuidad cultural.
Más allá de la economía: la navegación como forma estratégica de turismo, visibilidad y transmisión cultural
La importancia más profunda de la navegación en Guna Yala no es solo financiera, sino también civilizacional.
La navegación hace algo poderoso:
Revela la región tal como realmente es: cultural, social e históricamente.

Y a través de esa proximidad, sucede algo esencial: el mundo ve al pueblo Guna no como una imagen de postal, sino como una sociedad viva.
La visibilidad crea valor
Ese valor se hace tangible en los momentos en que los visitantes interactúan directamente con la cultura viva del territorio como cuando los viajeros:
Escuchan a los pescadores explicar las aguas territoriales
Aprenden el simbolismo bordado en los diseños de mola.
Observan la vestimenta tradicional que se usa con orgullo
Entienden cómo los Guna gobiernan el territorio

Durante generaciones, la comunidad Guna ha defendido su tierra, su gobierno y su identidad con extraordinaria determinación. La continuidad cultural aquí no es casual: es el resultado de la resistencia política, la organización interna y la disciplina colectiva.
Cuando la navegación responsable pone a personas externas en contacto respetuoso con esa realidad, se consiguen dos cosas:
Genera ingresos.
Genera conciencia global.
Ambas son formas de protección.
La educación como salvaguardia cultural
La supervivencia cultural en el mundo moderno depende no sólo de la transmisión interna, sino también del reconocimiento externo, cuando los visitantes entienden:
Que Guna Yala es autónoma
Que las molas no son souvenirs sino identidad
Que los derechos de pesca reflejen soberanía
Que las tarifas de acceso a las islas sostengan los sistemas de administración
Los visitantes no se van solo con fotos, sino con comprensión. Y la comprensión transforma la percepción.
Tras ver cómo viven, gobiernan, pescan y crean los gunas, la cultura deja de ser una imagen exótica y se convierte en una realidad respetada. Las conversaciones cambian. El respeto se profundiza.
En ese sentido, la navegación se convierte en un puente entre mundos, no para diluir la identidad guna, sino para darle el reconocimiento y el valor que ha ganado a lo largo de generaciones.

Porque Guna Yala es un territorio indígena autónomo cuya cultura ha perdurado gracias a la disciplina, la gobernanza y la resiliencia. Cuando esa realidad se hace visible y se aborda con genuino respeto, se fortalecen las condiciones que permiten que esta identidad ancestral perdure, no como memoria, sino como un sistema vivo que perdura en el tiempo.
La navegación responsable no es opcional: es estructural
El turismo ahora desempeña un papel central en la economía de Guna Yala. Esto significa que la forma en que se practica la navegación aquí realmente define el futuro.
Trabajando con operadores autorizados.
Respetando las normativas locales.
Comprando directamente a las familias.
Siguiendo la orientación de las autoridades indígenas.
No se trata de pequeños detalles administrativos. Determinan si el turismo apoya el sistema existente o si lo elude discretamente.
En un territorio autónomo, la navegación tiene peso. Puede reforzar la gobernanza local y la distribución justa de la renta, o puede debilitarlas.
Para los viajeros, elegir una compañía de chárter responsable no se trata solo de comodidad, diseño o itinerarios de navegación. Se trata de decidir cómo quieren presentarse en un lugar que ha luchado arduamente por proteger su tierra e identidad.
Navegar en Guna Yala es un privilegio. La diferencia radica en si ese privilegio deja una huella positiva o simplemente se transmite.



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